El pintor yucateco Gabriel Ramírez recibe la Medalla Silvio Zavala a la Cultura y las Artes 2019

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Mérida, Yucatán a 07 de febrero de 2019.-Acompañado de sus familiares y amigos el pintor yucateco Gabriel Ramírez Aznar recibió este día la “Medalla Silvio Zavala a la Cultura y las Artes 2019” en el auditorio del Centro Cultural Olimpo.

El maestro Gabriel Ramírez constituye junto a Fernando Castro Pacheco y Juan García Ponce la trilogía de pintores más importantes de Yucatán de la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI.

La sesión de Cabildo tuvo casi una hora de retraso, debido a que el alcalde Renán Barrera Concha no se presentó por una infección en el estómago, de manera quien dirigió la asamblea fue el secretario municipal Alejandro Ruz Castro.

Antes de iniciar la ceremonia se realizó los honores al lábaro patrio, luego se pasó la lista de asistencia de los 18 regidores que integran el Cabildo meridano, así como anteriores recipiendarios.

La regidora Sofía Castro Romero fue la encargada de leer la semblanza del maestro Ramírez Aznar ante un auditorio repleto de asistentes.

Destacó que después de décadas de compartir su arte y estilo, pintando y dibujando, su obra perdurará y seguirá revelando el profundo dominio de la forma y el sabio manejo que hace que el color no pierda jamás su fuerza.

Posteriormente, Ruz Castro entregó la presea y un cheque com valor de 40 mil pesos.

Semblanza íntegra:

GABRIEL RAMÍREZ AZNAR

Nació en Mérida, Yucatán, el 4 de enero de 1938.

Constituye junto a Fernando Castro Pacheco y Juan García Ponce la trilogía de pintores más importantes de Yucatán de la segunda mitad del siglo XX y las primeras décadas del XXI.

Desarrolló la primera parte de su obra en la Ciudad de México, en íntima conexión de trabajo con la mayor parte de los artistas y las galerías que revolucionaron y sentaron las bases de una nueva plástica mexicana, moderna y abierta a las influencias de los principales movimientos pictóricos mundiales. Su pintura transitó de figurativa a abstracta-figurativa y finalmente se depuró en un abstraccionismo cada vez más personal e intimista, cerrándose en un universo propio.

Su intenso ritmo de trabajo se puede apreciar que desde 1965 a 2014 ha presentado cada año al menos una exposición individual y varias colectivas, sumando entre esa dos fechas, 75 exposiciones individuales y participado en cerca de 200 colectivas, en Canadá, Estados Unidos, México, gran parte de los países latinoamericanos, España, Francia, Suiza, Holanda, Inglaterra y China.

Ha destacado también como historiador, crítico de cine y periodista cultural, habiendo publicado 16 libros. Su obra se menciona y reproduce en una veintena de libros sobre la plástica mexicana, así como en seis cortos y largometrajes elaborados por la UNAM, Conaculta, y diversos canales de T:V: Ha recibido una veintena de premios y becas nacionales e internacionales.

En 1968, pocos años después de empezar a pintar, Juan García Ponce decía de la obra pictórica de Gabriel Ramírez que su pintura era obsesiva y tenía un carácter tan personal que no podía dejar de pertenecerle por completo y que en sus cuadros, los colores parecían pelearse entre sí, enfrentándose a los demás y creando planos y rompimientos en continua tensión.

Fue miembro del Salón Independiente, y caminando junto con este grupo fue que empezó a desarrollar su trabajo plástico.

En los primeros años sesenta, la pintura de Ramírez es figurativa y de raíz expresionista, o mejor dicho, sus raíces se adentran en su admiración por los pintores precursores del expresionismo. Los primeros “paisajes” de Ramírez están construidos a base de formas y colores que no niegan su origen vegetal y mineral. Su composición dinámica, abigarrada, funde y confunde figuraciones y configuraciones paisajísticas. Su finalidad es compositiva, no anecdótica. Lo humano, lo vegetal y lo mineral tienen el mismo tipo y la misma calidad de vida.

Para los setenta Ramírez se halla en disposición de aplicar sus hallazgos a la abstracción total, y por ello, de explorar los modos de composición que hoy le son propios, de sus composiciones saturantes del espacio, donde manchas y figuras tienen iguales pesos visuales e iguales capacidades de connotación anímica.

Desde los ochenta todas las composiciones de Ramírez tenderán alternativamente a ser centrífugas o centrípetas; es decir, sus formas en juego dinámico obedecerán a veces a fuerzas de confluencia y concentración y a veces de dispersión en el espacio. Sus modos de equilibrio dinámico afrontan tres clases de retos. Primero el flujo de formas fragmentarias flotantes hacia un centro energético. Segundo, la fuga o la estampida de las formas que deja en el centro un hoyo negro o blanco. Y tercero, quizás el reto más difícil, el equilibrio suspendido, expectante, que pone en juego la capacidad propia de la forma para significar sólo su tensión, contra la capacidad de la energía espacial para inmovilizarla.

Desde mediados de los años noventa hasta el 2014 la obra de Ramírez incursiona en el dominio de la ilusión de profundidad del campo visual, o sea en la virtual tridimensionalidad del plano de la pintura como una exigencia lógica de sus procesos de generación de formas y soluciones compositivas.

Sus formas fragmentarias adquieren perfiles de astillas filosas, como añicos de formas y figuras ambientales capturadas en su vuelo por el espacio tridimensional. El descubrimiento y denodado cultivo de sus propios recursos, la inventiva de su uso en diferentes niveles de significación y la riqueza del caudal referencial privativo de Ramírez son únicamente atribuibles a él, confirmando que su único y verdadero influjo es su propio universo, si el universo fuera calizo, plano, blanco, ardiente, impoluto y aún maya como Yucatán, como fue Cataluña el universo de Joan Miró.

Después de décadas de compartir su arte y estilo, pintando y dibujando, su obra perdurará y seguirá revelando el profundo dominio de la forma y el sabio manejo que hace que el color no pierda jamás su fuerza.

Esto es Gabriel Ramirez Aznar.

Muchas Gracias y en hora buena Maestro.

Información: Martha Chan.

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