Los locales más antiguos de la CDMX que te van a encantar

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El Borceguí. Bolívar 25.- Los catrines se popularizaron durante el Porfiriato. Eran aquellos caballeros que vestían de manera elegante y pertenecían a la clase alta. Ellos solían comprar el calzado en un solo lugar: El Borceguí, que abrió sus puertas en 1885, convirtiéndose en la única zapatería con calzado de piel importado de Europa.

Al entrar al local, verás sus vitrales con zapatillas gigantes y las antiguas bancas de madera donde los clientes esperaban y se probaban el calzado.

Sin embargo, El Borceguí es más que una zapatería antigua, es el Museo del Calzado. La puerta para visitarlo está a un costado del local principal.

Su colección consta de dos mil piezas de zapatos, que incluyen unas zapatillas de la reina Isabel II, los tacos de Hugo Sánchez, las botas de Neil Armstrong con las que pisó la luna y hasta las botitas que utilizó la perra Frida hace un año, durante las labores de rescate por el sismo del 19 de septiembre.

Su acervo también incluye zapatos donados por otros países, como Rusia, Canadá y China. La entrada es gratuita. www.elborcegui.com.mx

SOMBREROS TARDAN. PLAZA DE LA CONSTITUCIÓN 7.- En 1847, cuando México perdía su franja de estados norteños (California, Arizona y Nuevo México), tras la firma del Tratado de Guadalupe, se abrieron las puertas de una tienda de sombreros llamada El Castor. A los pocos años, el negocio sería adquirido por los hermanos franceses de apellido Tardan, quienes se encargaron de impulsar la elaboración de sombreros con pelo de conejo y lana.

Ahora, en pleno siglo XXI, el negocio sigue refrendando su legado como uno de los mejores sitios para adquirir sombreros: los hay de palma, de hilos pulidos y de alga marina, elaborados 100% por manos mexicanas.

Mientras los clientes esperan ser atendidos, pueden sentarse a disfrutar de una bebida caliente en su cafetería instalada dentro de la misma tienda. También, pueden conocer a Jorge González, el encargado de dar mantenimiento a cualquier tipo de sombrero. Precios: desde 450 pesos. tardan.com.mx

EL PALACIO DE HIERRO. 20 DE NOVIEMBRE 3“.- ¿Qué palacio de hierro se está construyendo?”, es lo que se preguntaban los habitantes de la Ciudad de México cuando contemplaban el esqueleto de metal (fundido en Francia) que se levantaba en la antigua esquina de Callejuela y San Bernardo, en 1888.

El cuestionamiento sirvió para bautizar al que se convertiría en un prestigioso almacén de moda, perfumería, tapetes, artículos de viaje y cristalería.

Tras el incendio que derrumbó el edificio original, en 1921 se reinaguró la tienda departamental, ahora con una arquitectura art nouveau y art decó, que resalta una cúpula y marquesinas recubiertas con mosaicos venecianos. Además, en su interior, la planta baja se edificó con mármol y granito. En el techo deja que la vista se deleite con un monumental vitral del francés Jacques Grüber. En 2010 se renovó el alumbrado del edificio, destacando la iluminación teatral de los escaparates que evita deslumbrar a los espectadores. www.casapalacio.com.mx

FARMACIA PARÍS. REPÚBLICA DE EL SALVADOR 95.- El antiguo noviciado para monjes agustinos de la Nueva España, se convirtió en la botica del químico farmacéutico Ignacio Merino Martínez, que diariamente elaboraba jarabes y ungüentos para aliviar los males de los habitantes de la CDMX, en 1944.

Así nació la Farmacia París, que poco a poco ha ido abriendo anexos, como el del número 81, en la misma calle República de El Salvador.

Este espacio está dedicado a los remedios y medicamentos herbolarios, a la homeopatía y las fórmulas magistrales para tratamientos dermatológicos que se preparan al momento.

De aquí salen las botellas de su famosa agua facial de rosas y hasta el preparado para baños de asiento que compran las mujeres que recién han tenido un bebé.

El edificio del siglo XVI merece ser contemplado, por sus arcos de cantera y sus vitrinas de madera que resguardan los formularios originales del boticario Merino. Por cierto, actualmente, la Farmacia París es atendida por la tercera generación de su fundador.

Aquí también se exhiben antiguas cajas registradoras y el primer número de su boletín anual, Kanín, en el que se informaba sobre los avances de la medicina. www.farmaciaparis.com

ANTIGUO MADERO LIBRERÍA. ISABEL LA CATÓLICA 97.- En el siglo XVI, la actual peatonal de Madero era el sitio donde se ubicaban los mejores orfebres de plata de la ciudad, por eso la llamaban Calle de Plateros. Ahí fue donde el español Tomás Expresate decidió abrir la Librería Madero en 1939. Ganó prestigio por ofrecer libros antiguos de arte, arqueología, antropología, historia, música y gastronomía de México.

Los títulos eran exhibidos en libreros de cedro y caoba que pertenecieron a la botica de los hermanos Sanborns.

En 1989, la librería fue comprada por don Enrique Fuentes. El bullicio que envolvió a la calle de Madero después de transformarse en andador peatonal, obligó al más reciente propietario a cambiar de sede.

Con el nombre de Antiguo Madero Librería, el local se encuentra ahora en la Casa de la Acequia, en Isabel la Católica. Es una construcción del siglo XVII que tiene sus orígenes desde la época prehispánica, cuando eran dos torreones de vigilancia de Tenochtitlán.

Para la mudanza, se llenaron mil 500 cajas de libros, los mismos que se acomodaron en libreros de madera preciosa tallada en Chiapas. Abre de lunes a sábado, de 10 a 18 horas.

Fuente: El Universal

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