México y Estados Unidos refuerzan labor de conservación del lobo gris

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Luego de que en los años 60 se implementó una campaña de control del lobo gris mexicano (Canis lupus baileyi), se ha logrado su repoblación gracias a los esfuerzos que realizan en conjunto los gobiernos de México y Estados Unidos.

Este animal fue considerado como el principal depredador del ganado doméstico, tanto en el suroeste de Estados Unidos como en el norte y centro de México, que era la región geográfica donde existía, por lo que representaba una amenaza en las dos naciones.

El director de Especies Prioritarias para la Conservación de la Conanp, José Francisco Bernal Stoopen, afirmó que se desarrolló una campaña de control, “pero realmente fue de exterminio porque en unas décadas prácticamente acabaron con las poblaciones naturales de esta subespecie, a través de la cacería ilegal, el trampeo y el envenenamiento”.

En entrevista con Notimex, el especialista de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), recordó que esto provocó que la población silvestre básicamente llegara a la extinción, de tal forma que a finales de los setentas, se dice que no había más allá de 50 ejemplares cuando mucho, entre 30 y 50 animales en vida silvestre.

Expresó que en ese momento los gobiernos federales de ambos países reconocieron la necesidad de mantener una reserva genética de la subespecie y de iniciar un programa de reproducción en cautiverio.

“Por lo que cinco animales de los últimos que había son capturados en el norte de México, principalmente en Chihuahua y Durango, de ahí fueron transferidos a zoológicos del vecino país del norte, para iniciar el programa de reproducción en cautiverio”, detalló.

Explicó que el lobo mexicano es la subespecie de los 32 tipos que fueron identificados en los años cuarenta que existían en todo el mundo y es la subespecie del lobo gris con distribución más hacia el sur en la República Mexicana.

Precisó que al ser una subespecie con distribución más en el sur, su talla y peso corresponden a los menores dentro del grupo de los lobos grises de Norteamérica como tal, “no constituyen manadas, sino más bien grupos familiares integrados por cinco a ocho animales”.

El doctor en Manejo y Recuperación de Especies en Peligro de Extinción por la Universidad de Texas A&M, comentó que su presa principal no son estos grandes herbívoros que existen en Estados Unidos sobre todo en el norte, en Canadá y en Alaska, sino principalmente es el venado cola blanca.

Añadió que en la actualidad se habla mucho de los zoológicos, “que si hay que cerrarlos, si son cárceles de cristal. Yo pienso que estos espacios cumplen una función importantísima al generar información, desarrollar investigación, impactar positivamente a la población a través de los programas educativos y de manera específica en recuperar especies”.

“Solamente se ha evitado la extinción a través del inicio y de la operación de estos programas de manejo y reproducción en cautiverio que tienen como objetivo principal incrementar los números, a través de la reproducción en cautiverio y poder restablecer poblaciones silvestres en su hábitat dentro de su rango histórico de distribución”, dijo.

Agregó que esto fue lo que paso con el lobo mexicano, “de tener cinco animales se empezó a reproducir considerando que eran muy poquitos, a lo largo de los años se ha realizado un trabajo muy profesional para poder cuidar aspectos genéticos y demográficos, y poder entonces consolidar una población viable de esta especie”.

“Si bien en la década de los ochenta, sobre todo, y en los años noventas se consolidó el programa de manejo y reproducción en cautiverio, ya en 1998 se inició el programa de reintroducción en la Unión Americana en una zona que es compartida por los estados de Arizona y Nuevo México”, resaltó.

Manifestó que a este lugar se le conoce como “Blue Range Mexican Wolf Recovery Area”, se trata de un área que no puede aguantar un gran número de animales en vida silvestre, tienen sus límites porque tienen sus presas y no es tan grande como quisiéramos.

Sin embargo, expuso que esta es la única zona que ha sido identificada como un sitio potencial para reintroducir a estos animales y “esto nos lleva a reconocer que el futuro del programa del lobo mexicano en términos de su recuperación es en México, porque aquí se encuentra el hábitat y la disponibilidad de las presas”.

Para preservar esta especie, continuó, tenemos un Programa de Acción para la Conservación de la Especie (PACE), una estrategia de conservación que fue elaborada por un grupo de expertos, de gente que trabaja en la academia, en organizaciones no gubernamentales, en el gobierno local, y con ellos desarrollamos este plan.

“Este plan como objetivo principal tiene el poder de incrementar los números poblacionales y llevar a cabo la reintroducción, es decir la reincorporación de la subespecie dentro de su rango histórico de distribución”, enfatizó.

El médico veterinario afirmó que este programa lo inició el gobierno de México en los años setentas, ya en los noventas se llevó a cabo como toda una estructura en cautiverio para poder incrementar los números poblacionales para obtener información adicional.

Aclaró que sobre todo para generar consciencia entre la gente de ambos países de que el lobo no es bueno ni malo, simplemente es un depredador y es un actor relevante en la conservación de los ecosistemas principalmente del norte del territorio nacional.

El objetivo es reestablecer poblaciones naturales, por lo que la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) ha jugado un papel fundamental como coordinadores a nivel nacional de los esfuerzos de su recuperación y es por ello que en el 2011 se inició la reintroducción.

“Por ejemplo un tiempo que estuve trabajando previo a la reintroducción del lobo mexicano en Estados Unidos había gente que decía: por qué estamos ahora aplicando recursos económicos para recuperar una especie que nuestros padres y abuelos aplicaron recursos y tiempo para eliminar porque es una plaga, afecta nuestra economía”, relató.

Sostuvo que hay gente que todavía no lo entiende que lo ve de una forma muy particular, va a estar en oposición a estos programas de reintroducción y de conservación.

“Ese es el principal riesgo para las especies reintroducidas que pueden estar sujetas a un aprovechamiento ilegal por parte del ser humano, para prevenir eso escogemos lo mejor posible el hábitat, trabajamos mucho con la gente al otorgar programas de subsidio y hacemos que se involucren en los programas”, destacó.

“Con el lobo coordinamos el programa nacional y desde 2011 estamos reintroduciendo animales en vida silvestre, en 2016 fue el año en el que más ejemplares reintroducimos, fueron 18 animales en Chihuahua, éstos provenían de dos grupos familiares que habían nacido en cautiverio y rehabilitados en instalaciones especiales”, enfatizó.

El especialista aseveró que el manejo que se les da en un zoológico es muy diferente al que se les da en un sitio previo a la liberación y de ahí desde el punto de vista genético se determina cuáles son los animales o los grupos familiares más importantes para poder entonces sacarlos del cautiverio y llevarlos a un sitio para concretar su reintroducción.

“Este año vamos a llevar a cabo entre dos a cuatro reintroducciones, es muy probable que aumentemos el número de animales”, adelantó.

Recordó que en 2014 se registró en Chihuahua el primer nacimiento de lobos mexicanos en vida silvestre, cosa que fue un gran éxito porque después de varias décadas, cincuenta años tal vez, no se había reportado un ejemplar de estos en vida libre.

“En 2017 registramos el nacimiento de cuatro crías más, la segunda generación de animales nacidos en vida silvestre, es decir el papá nació en 2014, la mamá fue una de las jóvenes, en ese tiempo, que reintroducimos en 2016, ellos se encuentran y establecen una pareja, definen su territorio y este año tienen la primera camada que representa la segunda generación nacida en vida silvestre”, dijo.

“Actualmente tenemos 31 animales en vida libre, producto de la reintroducción o ya del nacimiento de ellos en vida silvestre”, expuso.

“Queremos seguir trabajando de forma estrecha con el grupo de expertos que hemos constituido, pero al ser un programa binacional también con el gobierno federal de Estados Unidos, así como los gobiernos estatales de Nuevo México y Arizona con quienes llevamos una historia larga de cooperación”, refirió.

Resaltó que el lobo tiene una función ecológica muy importante, que es regular las poblaciones de sus presas y esto permite que no hayan explosiones demográficas de determinadas especies de las cuales se alimenta, como son el venado cola blanca, el pécari de collar, los lagomorfos es decir liebres y conejos, así como algunos otros mamíferos pequeños.

Actualmente está catalogado como subespecie probablemente extinta en el medio silvestre (E) en la Norma Oficial Mexicana NOM-059-SEMARNAT-2010, por ello la importancia de que se trabaje en su conservación.

Fuente: Notimex.