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Las conquistadoras de Yucatán

Fecha: 05 ene 2021

Por: Gerardo Terán Luján

*Estudiante de Licenciatura en Historia

*Instituto de Estudios Universitarios, 2020

La conquista española de América es una de las mayores gestas jamás escritas por pueblo alguno. Lo es por el desafío físico, material y mental de explorar y dominar un territorio tan inmenso.

La conquista de Yucatán fue especialmente difícil y larga en comparación con el resto de los territorios de la Nueva España.

Inicia el 8 de diciembre de 1526, fecha en la cual el emperador Carlos I otorgó el titulo de “Adelantado” a Francisco de Montejo y termina en marzo de 1547, con el fin de la rebelión maya, aunque la conquista maya fue completada hasta 1697 con la toma de Tayasal en Guatemala.

En Yucatán se estudia en algún momento de la trayectoria escolar sobre la conquista de nuestras tierras, así que el nombre de Francisco de Montejo nos es conocido, aunque solemos tener problemas en reconocer de quién se está hablando al principio, ya que podríamos referirnos a “El Adelantado” (patriarca de los Montejo), a su hijo apodado “El Mozo” o bien a su sobrino.

Otro nombre conocido es el de Alonso Dávila (o De Ávila), quien fuera el primer contador de la Nueva España, hombre descrito en diversas crónicas como un excelente soldado y de gran valor, nombrándolo Montejo su lugarteniente en la primera expedición, que fue quien lo ayudó a reclutar gente, logrando reunir a más de 250 personas, sin contar a los oficiales y tripulantes de las naves.

Existen otros nombres de conquistadores no tan conocidos: el tesorero Pedro de Luna, el veedor Hernando de Cueto, el alguacil mayor Hernando Palomino, el maestre de campo Pedro Gaitán y los capitanes Pedro de Añasco, Pedro González y Pedro de Lugones, o que la expedición contaba con un cirujano de nombre Íñigo López y con un boticario, Pedro de Arenas.

Asimismo, existen nombres de conquistadores que no sabemos, no porque de manera deliberada decidimos ignorarlos, sino porque las crónicas no hablan de ellos.

Tal es el caso de todas las mujeres en la conquista de México, salvo contadas excepciones, no suele tomarse en cuenta su contribución. Esta falta de datos también sucedió durante la conquista de Yucatán.

Por lo general, la conquista suele tomarse con un tono positivo o negativo, dependiendo de aquellos que enseñan o debaten el tema; sin embargo, es un evento histórico que debe ser dimensionado debido a su eje colonialista, que es a grandes rasgos un sistema de sometimiento con base en jerarquías con fines de explotación.

La mujer era un sujeto colonizado, incluso antes de la conquista y esto nos da una explicación del porqué las crónicas son indiferentes hacia ellas.

Las mujeres, al cruzar el Atlántico se exponían a los mismos peligros que los hombres, enfrentando infinidad de percances e imprevistos y con bajo porcentaje de probabilidades de llegar a su destino.

En la primera expedición de “El Adelantado” a Yucatán se encuentran escritas en el registro dos mujeres de nombres Talina (o Talima), esposa del flamenco Roberto Alemán, quien figuraba como artillero, y María Díaz, esposa de García de Villazán.

Por desgracia, no sabemos el destino de estas dos mujeres que se aventuraron a la conquista de Yucatán; sin embargo, es muy probable que hayan muerto como la mayoría de los hombres que participaron en la primera expedición, tal como lo describió “El Adelantado” en sus escritos a la Corona española: “… alguna gente y caballos me han muerto en guerra, pero la más se han muerto de enfermedad”.

Los años pasan, sucede la historia y las mujeres siguen llegando a tierras peninsulares.

Juan Francisco Molina Solís, historiador, escritor y periodista yucateco, nos da a conocer los nombres de las primeras mujeres que se establecieron en Yucatán: Isabel de Castro, esposa de Alonzo González, considerada la primera mujer española que habitó la ciudad de Mérida; Isabel Bojórquez, esposa del asturiano Rodrigo Álvarez, con quién bautizó en la primitiva Iglesia Mayor de Mérida, futura Catedral, a siete hijos durante los años 1546 y 1557, e Isabel de Sopuerta, esposa de Pedro Álvarez.

La contribución de estas mujeres a la conquista de Yucatán debió ser innegable, aunque pasada por alto por su simple condición de mujeres, pero doña Andrea del Castillo, esposa de Francisco de Montejo y León “El Mozo”, quien llegó a Mérida en mayo de 1543 estando embarazada, sostenía con justicia que, si bien no había tomado las armas, había contribuido de otras maneras a la causa, dejando constancia de sus servicios en una carta de 1583 en la que escribió lo siguiente:

“…porque no menos conquistadora puedo yo decir que soy que los conquistadores, pues entré en estas provincias por mando del dicho mi marido en el mayor hervor de la conquista; cuarenta y más años hay antes que esta dicha ciudad se poblase, y con mi venida se comenzó de propósito la población de ella (…) Porque muchas veces las mujeres principales y de mi calidad, cuando se hallaban presentes en las conquistas y guerras, los caballeros y soldados, con su vista se esfuerzan y animan a señalarse y bien obrar y a servir a sus Reyes y Señores con más ánimo y valor, y más si saben que pueden ser parte con los capitanes generales para que gratifiquen sus servicios como yo lo podía ser con el dicho mi marido, encareciéndole lo bien hecho y vituperándole lo contrario”.

Ver a las mujeres en las crónicas de la conquista no es reducir los logros de los hombres, sino contemplar y completar con otros ojos las mismas crónicas, tener una visión nueva de los hechos y de las proezas innegables de aquellos hombres y mujeres de una época totalmente diferente a la nuestra.

Nota: La imagen que ilustra este artículo corresponde a Inés de Suárez en defensa de la ciudad de Santiago, por José Mercedes Ortega (1897). La obra pertenece al Museo Histórico Nacional de Santiago de Chile.

Doña Inés Suárez fue una conquistadora y militar española, conocida por su notable papel en el período de la conquista de Chile.